La Voz de Monte 2023-06-09T21:14:00.000Z

Historia de la Voz de Monte

Historia reconstruida en base a nota homenaje de Pedro Omar Girado en los 50 años de historia del diario

Historia de la Voz de Monte

El 6 de marzo de 1910, en la ciudad de San Miguel del Monte, nacía el primer periódico local. Su fundador, Don Juan Crisóstomo Girado, oriundo de Chascomús, llegó a estas tierras durante los festejos del Centenario de la Revolución de Mayo y decidió radicarse aquí. Junto a su hijo Juan Candelario Girado, colaborador fundacional presente desde el primer día, secundados por Raúl Izurieta, pusieron en marcha la imprenta y dio nombre a lo que sería la voz periodística de Monte por más de seis décadas.

La Voz de Monte, como recuerda Mirta Girado de Peiteado, nieta del fundador e hija de quien fue la columna vertebral del diario, Don Juan Crisóstomo fijó su residencia en la casa de Acevedo, frente a la plaza España-Iribarne (antes Virrey Vértiz) donde la familia echó raíces y el diario tomó forma. En aquella vieja casona, los hijos del fundador aprendieron el arte de Gutenberg entre plomo, tinta y papel. La imprenta era escuela y hogar al mismo tiempo. Una atmósfera que marcaría para siempre a quienes crecieron entre sus máquinas y sus palabras.

La Voz de Monte se convertiría con el paso del tiempo en una institución periodística, tribuna abierta a todas las ideas y testigo fiel de la vida política, social y cultural del pueblo. A lo largo de sus años de vida, La Voz de Monte no fue solo un proyecto familiar sino una institución comunitaria que convocó a las mejores plumas y voluntades del distrito.

La conducción del diario fue ejercida por diferentes personalidades a lo largo de su historia: Juan Crisóstomo Girado; Daniel Videla Dorna; Pedro Omar Girado; Luis María Carriola; Rafael Lujan Racero Borchetti y Elisa R. Fernández de Racero. En distintas etapas, el diario contó además con la labor de Rubén D. Garrido y Miguel Moro como cronistas, y de Raquel O. Girado como administradora. Personas que sostuvieron el trabajo cotidiano de la redacción con igual dedicación que quienes firmaban al frente. Por sus páginas desfilaron colaboradores de la talla de Enrique Uzal y Antonio Casacuberta, glorias de la literatura gauchesca y poética argentina, junto a al Dr. Nicolás Funes, Arturo Lassartesse, Oscar Martínez, Salvador Anido, Juan Carlos Agrelo, Miguel Ángel Raimondo, Julio Enrique Estévez, Nicolás Labanca, Ricardo López Costa y Juan Carlos Girado. Y entre quienes dejaron su huella en estas páginas, el diario recordó con especial afecto a los poetas Felipe Luján Arellano y Alberto Lebenglen, al querido Aníbal Lacunza, a Luis Gotelli, Miguel Moro, Sixto Villalba, Rita Lacunza, Lidia Lassartesse y Adolfo Villalba — nombres que, como escribió el propio diario en su 50° aniversario, "pueden escapar a nuestra pluma, pero nunca a nuestros corazones." Al cumplir sus bodas de oro en 1960, el diario llevaba publicadas 4.892 ediciones. Al llegar a su 64° aniversario en 1974, había alcanzado la edición N° 5.500. Números que hablan por sí solos de una presencia sostenida y de una comunidad que encontró en estas páginas su voz. Entre todos quienes condujeron La Voz de Monte, Don Pedro Omar Girado ocupa un lugar singular. Hijo del fundador, aprendió el oficio desde niño entre las máquinas de la imprenta familiar y dedicó décadas de su vida a sostener el diario con una convicción que iba más allá del periodismo, era su apostolado. Bajo su dirección el diario atravesó algunas de las etapas más complejas de la historia argentina, manteniéndose fiel a su vocación de tribuna independiente y voz genuina de la comunidad montense. Su pluma, su criterio y su tenacidad fueron durante años el hilo conductor que mantuvo viva la llama que su padre había encendido en 1910.Como recuerda su hija Mirta Girado de Peiteado, el último domicilio donde funcionó La Voz de Monte fue en la calle Laura Giagnacovo, frente a la parroquia San Miguel Arcángel, inmueble que hoy lamentablemente ha desaparecido. Allí, La Voz de Monte cerró la última edición en papel con la misma dignidad con que había abierto las primeras. Dejó atrás una obra periodística de décadas y una familia que había hecho del diario mucho más que un oficio, su identidad. Las noticias necrológicas del 29 de septiembre de 1992 dieron cuenta del fallecimiento de Don Pedro Girado, recordándolo como una figura insustituible en la historia cultural y periodística de Monte. Con el cierre de 1977, La Voz de Monte guardó un largo silencio. Su hija Mirta Girado de Peiteado heredó no solo el afecto por aquel legado sino también la custodia material de los ejemplares, las fotografías, los documentos que testimonian décadas de historia montense. Durante las decadas de silencio, Mirta fue su guardiana fiel. Preservó con dedicación y amor el mayor acervo conocido del periódico, manteniéndolo vivo en la memoria familiar y comunitaria hasta que llegara el momento de devolverlo a la luz pública. Ese momento llegó, cuando Mirta, en un acto de generosidad sin igual, puso a disposición de la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico, Cultural y Natural Montense su invaluable archivo, permitiendo que las páginas de La Voz de Monte pudieran estar al alcance de todos.

En en mismo periodo La Voz de Monte comenzó una nueva etapa en formato digital. Juan Bautista Canseco, bisnieto de Juan Candelario Girado y tataranieto del fundador Juan Crisóstomo Girado, encabezó la refundación del histórico periódico, registrando su denominación como marca ante el Instituto Nacional de la Propiedad Industrial y ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor, continuando la tradición periodística iniciada más de un siglo atrás en estas mismas tierras. La Voz de Monte es hoy el presente activo de una historia que comenzó en 1910. Sus páginas digitales tienen como norte la misma vocación que animó a Don Juan Crisóstomo Girado cuando creo a La Voz de Monte, ser tribuna abierta, testigo fiel y voz genuina de la comunidad montense. En 2026, La Voz de Monte y la Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico, Cultural y Natural Montense con sus integrantes:(nombres de los miembros), unieron esfuerzos para que la historia de este diario quede contada de manera completa y rigurosa. El archivo histórico digitalizado y el medio periodístico activo son dos expresiones complementarias de una misma historia, comprometidas a preservar y difundir el patrimonio periodístico de Monte para las generaciones presentes y futuras.

Ninguna generación hizo sola a La Voz de Monte. Cada una aportó lo suyo en el momento que le correspondió. Y es en esa continuidad, en esos silencios, en esas paginas y energía de cuatro generaciones, de múltiples voces, de una comunidad entera es donde reside la verdadera historia de este periódico.

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