Silvina Caputo 2026-05-18T12:28:00.000Z

Ser fiel o no ser. Esa es la dicotomía y el precio que paga Fernando Chulak

¿Hasta dónde llega el deber de cuidar cuando todo a nuestro alrededor se desmorona? La periodista y bookfluencer Silvina Caputo analiza Los fieles, la potente y conmovedora novela de Fernando Chulak editada por Beatriz Viterbo. Una obra descarnada y poética ambientada en el paisaje herido de Epecuén que desafía nuestros prejuicios sobre la discapacidad, los lazos familiares y el verdadero peso de la lealtad en medio de la pérdida.

Ser fiel o no ser. Esa es la dicotomía y el precio que paga Fernando Chulak

Leer “Los fieles” del escritor argentino Fernando Chulak es meterse en un universo áspero, duro, cierto, verás, poético. Es entender la imposibilidad de juzgar, la necesidad de mirar al otro, de abrir la cabeza y el corazón.

Un hermano mayor debe cuidar a un hermano menor con discapacidad y a la madre de ambos luego de la ausencia paterna. Pero el tema, que podría terminar allí, allí empieza.

De hecho, el recurso de narrar desde adelante (2018) hacia atrás (2004) en el tiempo (del 2028 al 2004) explica cronológicamente la forma del derrumbe, el tamaño de la pérdida, la voz que grita en la cabeza del protagonista y la mano que escribe insistentemente mensajes de WhatsApp en la mano de la madre, que no descansa, y no deja descansar.

La novela nos muestra en 252 páginas que todo lo que creemos respecto de la discapacidad y de las personas que cuidan puede y debe ser puesto en duda porque hay tantas maneras de cuidar como existencias, tantas discapacidades como personas, tantos narradores como poetas. Porque esto último es Chulak, un escritor que con esta obra supo ubicarse como finalista del Premio Herralde de Novela en el año 2024.

Un texto que no es novedad literaria, pero que abre una puerta a un mundo que de tan cotidiano se vuelve diferente, donde las frases más inesperadas cobran vuelo para describir con belleza la permanencia pasiva de seres que hacen lo que pueden con lo que les ha tocado.

Año tras año, ellos pierden. Desde el padre hasta el negocio, desde el amor hasta la esperanza, y el único destino posible pareciera ser ese pacto suicida con el que comienza el libro. Un proyecto que interpela al lector desde la primera línea pero que se explica en toda la obra.

Tanto Pablo, el hermano mayor; como Fabián con su discapacidad, hablan. A su manera hablan, y sueñan y sienten, aunque la realidad no se los permita. La madre tiene otros métodos, escribe. Escribe órdenes, indicaciones, sugerencias, pedidos, todo aquello que debe ser hecho. ¿Por quién? Por Pablo, y como dice el escritor, él la escucha, incluso, sin leerla.

Pero la mujer sufre, vaya si sufre, y su hijo nos cuenta que “no la veo, pero sé que llora, porque siempre lo hace. Y porque veo a través suyo”.

Eso siente y sabe él, mientras que el dolor de la madre tiene otro tratamiento frente a Fabián: “Lo aleja para llorar en paz, para hundirse todo lo que haga falta”.

La idea de morir se vuelve entonces la única manera de terminar de perder, lo que queda, la vida. Una vida que no se puede reinventar demasiado porque está delimitada interna y geográficamente: Todo sucede en Epecuén, todo pasa en casa. Y no hay forma de salir de ninguno de los dos lados.

El lector se siente atrapado, repleto de responsabilidad, de espera en el palpitar de esa mujer que desde que desapareció su esposo sigue añorándolo para que -tal vez- le acaricie la cabeza. Un gesto que no se ve ni siquiera al final del libro, cuando todo comienza.

Ella, hija del magnate del pueblo, con estudios de secretaria, con sus dos décadas de clases de piano encima, conoce a Luis y de ahí, en picada. Acepta sus tímidas ausencias al principio y hasta una familia paralela, familia que curiosamente será lo único que les quede.

Y de ahí el nombre de la novela. ¿Quiénes son los fieles? ¿Cuál es la verdadera fidelidad? ¿En qué consiste seguir estando cuando todo no ha hecho más que desaparecer?

“Los fieles” es la tercera novela del escritor, publicada por la editorial Beatriz Viterbo. La lista se completa en 2023, con “Tres meses; un año”, y en 2021 con “Tilde, tilde, cruz” con la que obtuvo el Premio Gombrowicz de Novela (2019) y resultó finalista del Premio Fundación Medifé Filba 2022.

El autor también escribió en 2018, “Jauría”, publicado por Aquilina Ediciones, que recopila cuentos inéditos con los que se alzó como finalista del Premio Provincia de Córdoba 2017 y obtuvo una Primera Mención en el concurso del Fondo Nacional de las Artes en 2014.

Una voz narrativa diferente, que habla con conocimiento de causa, con veracidad novelada, con personajes rengos como Pablo, y con una utilización exacta de la metáfora que te devuelve el placer de la lectura y te reconecta con la maravilla de la palabra.



Ser fiel o no ser. Esa es la dicotomía y el precio que paga Fernando Chulak

Ser fiel o no ser. Esa es la dicotomía y el precio que paga Fernando Chulak

¿Hasta dónde llega el deber de cuidar cuando todo a nuestro alrededor se desmorona? La periodista y bookfluencer Silvina Caputo analiza Los fieles, la potente y conmovedora novela de Fernando Chulak editada por Beatriz Viterbo. Una obra descarnada y poética ambientada en el paisaje herido de Epecuén que desafía nuestros prejuicios sobre la discapacidad, los lazos familiares y el verdadero peso de la lealtad en medio de la pérdida.

El desafío de ser dueño de uno mismo

El desafío de ser dueño de uno mismo

La reflexión diaria permite distinguir entre ser dueño de algo y poseer el dominio de ese algo, según la experiencia del autor.