Julio Enrique Estévez 2026-10-07T12:48:00.000Z

El deshonor de los honorables

El deshonor de los honorables

Desde el punto de vista de la contrucción conceptual, la Corte Suprema de Justicia es un verdadero monumento. Pero, simplemente observado en el quehacer cotidiano, deja de serlo para convertirse en una dramática cuestión. Y es que la Corte Suprema de Justicia, como el común calificativo de hombres, hace de su vida una cadena de hechos que, analizados juiciosamente, conforman un vivir cívico aparentemente en contradicción con los más elementales sentimientos de honor y de mando. No solo carecen de honor, sino de los principios elementales que presuponen la investidura de una magistratura máxima de la nación. Y entonces, ¿es un cuanto ambiente su puede? Se hace de gente que no se dignifica. Y entonces, ¿es un cuanto ambiente su puede? Se hace de gente que no se dignifica. Y es decir, que una persona es decente, porque alguien dijo que lo era. Lo repitieron unos cuantos y el hombre quedó consagrado. Hasta que alguien lo denuncia. Aunque, desde luego, sucede un poco diferente. En última forma, cuando el ambiente fabrica a un pillo. Aunque no lo sea. Las probanzas no hacen a la ubicación. Quienes llevan la voz cantante de las calificaciones lo hacen. Y, definitivamente, es un deshonorado. Magnífica barbaridad. Volviendo a lo que le da origen y lo ancho de la Patria, afianzarse la herencia institución de las nominaciones. Y de ella se alzan voces aparentemente notables, para colocarse en la antesala de una situación de insolidaridad social, no resignan posiciones frente a la infamia, el aprovechamiento, el despotismo. "Deshonor" en esta sociedad, en una rebelión justiciera contra lo impoluto ambiente, esa institución encargada de calificar lo bueno y lo condena. El que se encarga de la Constitución, el orden público, un antisindicalista, un mal sindicalista, comunista, resuelto social, terrorista, vago, o vaya a saber por cosas más. Porque todo vale la enfrentar la inmoralidad en marcha y el juego sucio que le presta tributo. Esos son, entonces, los que se encargan de amañar, y afirman lo contrario. El heroísmo de su rebelión es calificado con las más mezquinas nominaciones. Y entonces lo condenan. Las fuerzas del orden, so pretexto de los hechos sociales, han masacrado otro valiente. Luego, siguen mintiendo. Y todos muy contentos con arreglar la salida de los inocentes de las barbaridades. Como los ejemplos deben serán unos cuantos más categóricos mejor, vamos a referir a un hecho concreto que, desde el punto de vista formal constituye una de las más notorias falacias, a la vez que deja campo de las aberraciones institucionales más tremendo de todos los tiempos en la vida nacional. De todos aquellos tiempos, en que se ha afirmado con todo énfasis, la vigencia plena del Estado de Derecho. Y precisamente con acentuada aplicación a la leyenda. Nadie en la patria que ignoraba, y el estado de sitio impera en todo el territorio nacional. Luego, el plantel militar denominado "Comités" ha adquirido fuerza de ley y también controla la actividad humana en todos sus aspectos. En tal forma, un ciudadano cualquiera sin acreditar una persona especial, puede presentarse ante un Comisario de Policía y denunciar un completo, destinado a la comisión de un hecho delictivo. Estado, un documento, actúa a tenor de un gigantesco aparato institucional. Por lo tanto, las fuerzas policiales, y de seguridad, proceden a su captura. Se libra mandamiento de prisión, y el detenido se ve obligado a guardar prisión por el tiempo que se le antoje al organismo policial ("Plan Comités"), de estructura netamente militar. Pero claro, está autorizado para ello, por los hombres-jueces. Será severamente juzgado. Será o no condenado. Pero cayó preso, o está prófugo cuando lo buscan los organismos policiales y militares. Ya, en un hombre marcado y herido. No está entre su familia, tampoco. Un grupo de hombres honorables, ciudadanos que nos conmovieron profundamente. El Presidente Frondizi denunció ante su pueblo y el mundo, que un grupo de señores, apellidos ilustres, apellidos también, al llegar al poder y que, para ello, habían elegido el camino del golpe de estado, que era el más fácil. El país, tan lleno, las dramáticas palabras del Presidente, eran retratadas por la red nacional de emisoras en una grabación que a tales fines se había dispuesto. El Presidente, refería además una serie de consideraciones aleatorias, pero, que crearon un completo documento del más alto valor testimonial. El primer magistrado avisó la conspiración sencillamente porque la conocía. No se le puede atribuir al doctor Frondizi el silencio. No obstante, el mundo entero se conmovió. El mundo entero. Y el mundo entero no se debe a una cosa de tal trascendencia, si la misma no fuera cierta. Si no se le conocen hechos positivos. Concretos. En tal forma, la opinión pública argentina, descansó sus fatigas de angustiosa inquietud, en el hecho cierto de la existencia y pleno funcionamiento de la Corte Suprema de Justicia, el Ministerio del Interior con todo su aparato policial, y el vigente Comando que conduce al Plan "Comités". Todos, escucharon desde luego las palabras presidenciales, y de inmediato se adoptaron las medidas pertinentes. Los hechos que se denuncian ante un Comisario de Policía, son objeto de inmediata información. Este, oído, denunciado nada menos que por el Presidente de la República, tendría que ser desde luego, si no más, tan ágil en la adopción de medidas investigativas y represivas como lo resulten ser los demás. Pero no pasó nada. Mejor dicho, si pasó algo. Renunció el Secretario de Guerra. Y nada más. Solo pareciera estarse presentamente a la espera de que otro insigüicante ciudadano, denuncie a un policía un mentido o cierto complot, para que las fuerzas del orden pierdan o nunca alcancen el honor, destruyan al infeliz. Entonces, como se pretende imponer la hora, el acatamiento al orden jurídico, el respeto a la solidaridad social? Jamás así se logrará. No pueden juzgarse exclusivamente a aquellos que no hicieron más que jugarse la vida rebelándose contra todo lo que, por convicción, han considerado injusto. No puede adoptar ninguna clase de medidas contra los que se pretenden levantar contra los que pretenden han querido ser cómplices exactos de inminentes los males mayores a la Nación. Sobre todo, cuando a los segundos los ha denunciado nada menos que el Presidente de la República. Dónde está la ley? Seguramente, esperando se la signan a su manera los integrantes de la tenebrosa institución de las nominaciones, al calor del favor de los mal llamados notables del país! Que sepan, en consecuencia, llegando a la rama del derecho, que ya los hubiera pura moral, la risa de Villarroel, o en el rostro con su flamante investidura. La risa y la burla sobreagigamente honorada. La Ley, es para todos igual. Bárbaros! Bárbaros! Bárbaros!

FUNDAMENTOS: La base moral y legal de esta nota, se ciñe a la denuncia hecha pública por el Presidente de la Nación y a las declaraciones del Ministro de Economía que fijó el monto de la deuda externa argentina, en ciento cincuenta millones de pesos, por el episodio, también el texto de la renuncia del General Larchet, como Secretario de Guerra, que, en su expreso manifiesto, el primer magistrado de la Nación está inhabilitado de faltar a la verdad.

El deshonor de los honorables

El deshonor de los honorables

Tira histórica "La Voz de Monte" años 60

Tira histórica "La Voz de Monte" años 60

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