La confusión de los sentimientos
En esta entrega la periodista Sivina Caputo reseña la novela de Zweig que revolucionó el siglo pasado, reeditada por Godot. Silvina es periodista de RTA y bookfluencer @descalzaleo
En esta entrega la periodista Sivina Caputo reseña la novela de Zweig que revolucionó el siglo pasado, reeditada por Godot. Silvina es periodista de RTA y bookfluencer @descalzaleo

Tenía que venir un escritor de la talla de Stefan Zweig para recordarnos que el amor entre dos personas del mismo sexo no siempre define una elección sexual. Es que dejar de cuestionar la homosexualidad en un mundo donde quedan viejas las etiquetas es fácil, pero había que hacerlo en 1927, cuando se publicó por primera vez su novela "Confusión de sentimientos".
Las 117 páginas que abarca uno de los tratados de amor más detallados de este escritor y ensayista austríaco nos habla de un hombre de 60 años que, en pleno reconocimiento de su desempeño intelectual por más de tres décadas, descubre que en su biografía falta un elemento sustancial: el que le dio origen a su pasión académica.
A partir de ahí, Zweig relata en primera persona la experiencia de Roland, un profesor universitario que a sus 18 supo encontrar al verdadero amor de su vida en un claustro de una casa de altos estudios pequeña, alejada del torbellino berlinés.
Fiel a su estilo, el lector se mete de a poco en la mente y en el corazón del que cuenta, va saltando velos, entreviendo una confesión que se dilata en frases cargadas de metáforas, de sensaciones que ahogan y a la vez pugnan por salir.
De a poco, como quien pide permiso, nos metemos en el sentir de ese joven que, arrebatado por la pasión literaria de su profesor, se entremezcla en su vida privada y en la de su esposa, formando un trío necesario para que la verdad llegue y arremeta como una ola, barriendo el deseo, los prejuicios y el silencio.
El libro fue reeditado por Ediciones Godot - en el marco de la colección que da nombre a su autor-traducido por Nicole Narbebury con una calidad que evita giros idiomáticos o modismos propios de España y hace la lectura mucho más cercana.
La editorial ya publicó otros de los títulos del autor que tras su obra "Jeremías" -en la que establecía sus condiciones antibelicistas- debió exiliarse en Suiza y luego en Gran Bretaña tras la ocupación nazi en Austria.
Pero Zweig describió además el corazón femenino como nadie en otras de sus novelas como "Carta de una desconocida", "Miedo" o "Veinticuatro horas en la vida de una mujer", por citar algunas.
Pero volviendo al amor entre hombres, también supo delinearlo cuando lanzó su "Confusión de sentimientos", que revolucionó la sociedad de entonces.
Hoy, volvemos a leerlo cuando dice: "El amor, siempre lo había sentido dentro de él, con ternura y timidez, a veces desbordado, a veces contenido con fuerza arrolladora, lo había amado y saboreado en cada fugaz rayo que caía sobre mi... pero aun así, ahora, que el amor, la palabra, salía de una boca barbuda, sensual y con una voz cargada de ternura, un horror resonaba con dulzura y con un peso insoportable en mis sienes al mismo tiempo".
Del mismo modo, se explaya sobre la culpa del amante: "Y la voluntad de ocultar con extremo cuidado esta doble capa de la vida cotidiana, de velar el secreto meduseo ante la mirada de los extraños, debe ser férrea, durante el día conservando sin macha el porte serio y digno de un docente, para luego deambular sin rumbo por el submundo de esas aventuras secretas, cerradas en las sombras de linternas que titilan en la noche".
De esta forma, la fascinación intelectual, el deseo, la culpa y el poder transformador del lenguaje se entrelazan en una historia de formación y secretos que el tiempo no consigue borrar.

En esta entrega la periodista Sivina Caputo reseña la novela de Zweig que revolucionó el siglo pasado, reeditada por Godot. Silvina es periodista de RTA y bookfluencer @descalzaleo

¿Hasta dónde llega el deber de cuidar cuando todo a nuestro alrededor se desmorona? La periodista y bookfluencer Silvina Caputo analiza Los fieles, la potente y conmovedora novela de Fernando Chulak editada por Beatriz Viterbo. Una obra descarnada y poética ambientada en el paisaje herido de Epecuén que desafía nuestros prejuicios sobre la discapacidad, los lazos familiares y el verdadero peso de la lealtad en medio de la pérdida.